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El Periódico de Catalunya, 21 noviembre 2000
Cara a cara: Son suficientes las políticas de ayuda a las familias?
Un estudio de La Caixa ha puesto en evidencia que las ayudas directas a las familias, sin contabilizar los servicios públicos, en los que también existe un déficit, son en España siete veces más pequeñas que la media europea.
A FAVOR
DAMOS LOS PRIMEROS PASOS
JOAN Vallvé
SECRETARIO DE LA FAMILIA DE LA GENERALITAT
En el sur, la política de apoyo a la familia está en mantillas porque la mujer se incorporó más tarde al trabajo. Pero damos pasos.
La incorporación de la mujer al mundo del trabajo fuera de casa es un hecho mucho más reciente en el sur que en el norte de Europa. Esta incorporación ha planteado unas nuevas exigencias a los hogares que no siempre encuentran soluciones adecuadas. El cuidado de los hijos en la edad inferior a los 3 años es, en este sentido, decisiva.
En el sur de Europa estamos buscando soluciones a los problemas, en el norte hace tiempo que han encontrado fórmulas para resolverlos. Sistemas tradicionales, como los jardines de infancia y otros más imaginativos como las denominadas madres de día . Los servicios destinados a los mayores son también un elemento fundamental.
Si analizamos las ayudas por hijo a cargo que establece la Administración del Estado, por un importe de 48.420 pesetas cada año y siempre que los ingresos de la familia no lleguen a 1.237.899 pesetas por año, nos daremos cuenta de que se deben hacer muchas cosas. En Catalunya, la Generalitat ha otorgado este año unos 1.600 millones de pesetas por ayudas a hijos menores de 3 años. Los beneficiarios debían tener rentas inferiores a los 3,5 millones de pesetas al año. Unas 26.000 familias se han beneficiado. Es un paso.
EN CONTRA
AYUDAS? QUE AYUDAS?
MARIA MERCÈ Roca
ESCRITORA
Hace ya muchos años que la mujer compagina trabajo y familia. Pero la Administración parece que no se haya enterado.
Saber que las mujeres de este país somos, según dice el sociólogo Lluís Flaquer en su estudio para La Caixa, las más estresadas de Europa, no tiene ninguna gracia. Las trabajadoras sufren estrés porque hacen dos jornadas y sobre ellas recae el peso de los hijos, de los abuelos y de la casa. Es mucho peso, un esfuerzo que necesita la voluntad real del Gobierno de ayudar a las familias medianas y bajas, que las altas ya se ayudan solas.
Pero la ayuda que les ofrece es minimalista. Será que lo mini está de moda: los subsidios por hijo son pequeños, las ayudas para los que tienen en casa gente mayor son pequeñas, las guarderías de barrio son escasas, la política de viviendas es tímida y a la Generalitat no se le ha ni ocurrido hacer una línea blanca de productos para bebés.
Preguntad a las mujeres si creen que el Gobierno les ayuda a sacar adelante a su família y se echarán a reír. Lo que sienten es que compaginar su trabajo y su familia es una dura carrera de obstáculos. Lo que piensan es que ya hace muchos años que se han incorporado a la vida laboral y que la Administración, que tendría que anticiparse a las necesidades de los ciudadanos, todavía no las ve, no las escucha, no existen.
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