El País -
01 Out
08
¿Queremos niños? Protejamos a sus madres
La crisis demográfica fuerza a la UE a elevar la
baja maternal a 18 semanas - La economía europea
necesita a las mujeres - Y la natalidad crece en los
países con medidas de conciliación
Las predicciones demográficas de Europa asustan: la
UE calcula que habrá perdido en 2030 hasta 20
millones de trabajadores. Estas abultadas cifras
obsesionan a los funcionarios comunitarios que se
han propuesto fomentar a toda costa la natalidad e
incorporar al mayor número de mujeres posible a un
mercado laboral que se desangra. Pero para que más
mujeres trabajen y además tengan hijos, hace falta
que mejoren las condiciones laborales de las madres
trabajadoras, sostiene la Comisión Europea, que
tiene previsto presentar este viernes un paquete de
medidas de conciliación entre las que figura una
propuesta para alargar el permiso de maternidad
hasta un mínimo de 18 semanas en toda la Unión.
Más allá de motivaciones altruistas, es la lógica y
la urgencia demográfica la que se encuentra detrás
de esta propuesta. Cuantas más facilidades tengan
las mujeres para tener hijos, más tendrán, menos
abandonarán sus puestos de trabajo para cuidar a la
prole y más contribuirán al crecimiento económico de
la Unión, sostienen en Bruselas. Pero, ¿hasta qué
punto hace falta un permiso de maternidad más largo?
Y sobre todo, ¿puede la renqueante economía europea
permitírselo? Las organizaciones empresariales no se
fían de los cálculos comunitarios ni comulgan con
los argumentos de Bruselas. Critican la reforma por
considerar que será demasiado costosa para los
empresarios y prometen batallar para que la norma
muera en el dilatado proceso legislativo al que se
enfrenta la propuesta a partir de ahora.
Hasta el momento, rige en Europa la directiva 92/85/EEC,
que establece un mínimo de 14 semanas de permiso de
maternidad en el que la madre trabajadora cobra por
lo menos lo establecido para las bajas por
enfermedad y que garantiza además que durante el
tiempo que dure no puedan ser despedidas. La
directiva establece unos mínimos que los países
europeos pueden mejorar en sus leyes nacionales.
Lo que Bruselas propone ahora es ampliar el permiso
a un mínimo de 18 semanas -en España actualmente son
16- durante las cuales la madre cobrará el salario
íntegro. Amplía también el tiempo en el que la mujer
que ha dado a luz no podrá ser despedida y obliga
además al empresario a estudiar las peticiones de
horario flexible que la mujer haga cuando vuelva.
Se ocupa también el texto de las trabajadoras
autónomas que deberán beneficiarse -si así lo
solicitan- de los mismos permisos que las empleadas
por cuenta ajena. Y anima por último a los países de
la UE, sin carácter obligatorio, a mejorar las redes
de guarderías. La elección de 18 semanas se basa en
una recomendación del año 2000 de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), que considera este
lapso de tiempo el adecuado para permitir la
recuperación de la madre, así como la prolongación
de la lactancia materna. En total, la reforma, de
salir adelante, obligará a dos tercios de los países
de la UE a cambiar sus leyes para aumentar bien la
duración del permiso de maternidad, bien la
remuneración durante ese periodo.
La preocupación por el devenir demográfico de la
Unión y el impacto económico de la pérdida de fuerza
laboral queda plasmada en el estudio que acompaña al
texto que se presenta esta semana. "El crecimiento
económico caerá del 2,4% actual al 1,2% entre 2030 y
2050, si más gente no entra en el mercado de trabajo.
Por eso, una mayor participación de las mujeres es
vital", afirma.
Bruselas sostiene que proteger a las madres en sus
puestos de trabajo y facilitar la conciliación de su
vida laboral con la familiar es una de las mejores
formas de evitar que abandonen el mercado laboral
cuando tengan hijos. Porque, dicen, si una mujer
tiene el tiempo suficiente para cuidar a su bebé y
cuenta además con garantías de que se respetarán sus
derechos a la vuelta a su puesto de trabajo, es
mucho más probable que pueda seguir trabajando
después de tener un hijo y que además se anime a
tener más.
Y se apoya el Ejecutivo comunitario en los datos que
indican que son precisamente los países de la UE que
más protegen a las madres trabajadoras los que
tienen una natalidad más alta, como por ejemplo en
Dinamarca, Suecia, Finlandia u Holanda; frente a
España, Italia o Grecia. Según los cálculos de
Bruselas, la mejora de los permisos de maternidad y
paternidad podría incrementar entre un 3% y un 4% la
participación de las mujeres en el mercado laboral
europeo.
Datos como los que ofrece Goldman Sachs en su
análisis de impacto económico sobre la participación
laboral de hombres y mujeres (Global Economic Paper
número 154) refuerzan las tesis comunitarias sobre
la mayor participación laboral de las mujeres.
Asegura el estudio que un aumento del empleo
femenino podría incrementar el PIB de la eurozona
hasta un 13%. Y eleva esta cifra hasta el 19% para
el caso español. "La incorporación de más mujeres al
mercado laboral ha supuesto la mayor contribución al
éxito del mercado laboral de la eurozona, mucho más
que las reformas laborales convencionales", sostiene
el análisis de Goldman Sachs, que también vincula la
alta participación de mujeres en el mercado laboral
con altos índices de natalidad. "No es casualidad
que países como Italia o Japón estén entre los
países con menor empleo femenino y también peores
proyecciones demográficas".
La Comisión Europea, como multitud de organizaciones
sociales, aspira, además, a que sean los hombres los
que gocen de parte de estos permisos en aras de una
mayor igualdad, ya que, en la actualidad, la tasa de
empleo de las mujeres con hijos alcanza el 65,5%,
mientras que la de los hombres es del 91,7%. El dato
más significativo es que cuando nacen los niños, la
tasa de ocupación de ellas cae, mientras que la de
ellos sube. Es decir, que los hombres con hijos
tienden a participar más del mercado laboral que
cuando no los tienen, y en las mujeres es al revés.
La desigualdad queda además patente en la diferencia
salarial. A pesar de que en los últimos años se ha
producido una mejora en la incorporación de las
europeas al mercado de trabajo, la distancia en la
remuneración no se ha movido del 15% entre 2003 y
2007. Bruselas atribuye este estancamiento, en
parte, a que la falta de políticas de conciliación
hace que muchas dejen su trabajo para cuidar a los
hijos para reincorporarse al mercado laboral años
más tarde. Al final, sus carreras profesionales son
más "cortas, lentas y discontinuas" que las de los
hombres.
Organizaciones como el lobby europeo de mujeres, que
representa hasta a 2.000 organizaciones de toda la
UE, se preparan para recibir con los brazos abiertos
la propuesta legislativa, que consideran algo
insuficiente, pero orientada en la dirección
correcta. A pesar de que el lobby de mujeres (EWL
por sus siglas en inglés) solicitó a la Comisión que
la ampliación del permiso de maternidad ascendiera a
24 semanas, consideran que el actual "es un texto
bueno", en palabras de Marie Collins, responsable de
políticas sociales del EWL.
"Se trata de reducir el estrés de las madres
trabajadoras y cuanto más tiempo tengan para
recuperarse, cuidar de sus bebés y prolongar la
lactancia sin tener que hacer malabarismos con los
horarios y la vuelta al trabajo, mejor", sostiene
Collins, quien también coincide con Bruselas en que,
además de la duración del permiso, el pago del
salario adecuado durante el tiempo que la madre esté
fuera y las garantías de que su puesto de trabajo
estará ahí cuando vuelva "contribuirán sin duda a
que las mujeres puedan hacer compatible trabajo y
familia y no tengan que renunciar a uno de los dos".
La visión del EWL difiere en casi todo de la de las
organizaciones empresariales europeas, que no
quieren ni oír hablar de una propuesta que califican
de "innecesaria". "Consideramos que 14 semanas son
suficientes para garantizar la salud de la madre.
Además, según la legislación actual, los países
pueden aumentar el número de semanas si quieren, no
hace falta una ley europea", afirma Rebekah Smith,
asesora para cuestiones sociales de Business Europe,
la patronal europea con sede en Bruselas. Y habla de
los perjuicios económicos que, de ver la luz la
nueva norma, podría acarrear a unos empresarios
atrapados en un medio ambiente económico más que
sombrío. "Supone una nueva carga para los
empresarios. Si las empresas tienen que pagar el
salario completo durante el permiso, esto tendrá un
fuerte impacto negativo, también en los gastos de la
seguridad social. Por eso haremos lobby para impedir
que el texto salga adelante", advierte Smith. En la
misma línea se han pronunciado, algunos Estados
miembros -hasta nueve podrían oponerse a la reforma-
y ya han advertido de que una mayor carga para los
empresarios podría generar un efecto perverso por el
que las empresas tengan la tentación de contratar a
más hombres que a mujeres porque les saldrá más
barato.
Desde la Asociación Europea de Pequeñas y Medianas
Empresas (UEAPME) van un poco más allá en su
oposición a la iniciativa. Se declaran "radicalmente
en contra de la propuesta comunitaria" y niegan la
mayor, al considerar que un permiso de maternidad
más largo restará motivación a la mujer para volver
a su puesto de trabajo. "Cuanto más tiempo esté la
mujer fuera del trabajo, menos probable es que
vuelva al mercado laboral. Para nosotros, lo ideal
es que la mujer se reincorpore lo antes posible,
pero que disponga de una red de guarderías y de una
flexibilidad horaria que le permita conciliar
familia y trabajo", argumenta Liliane Volozinskis,
directora de políticas de empleo y sociales de la
UEAPME, quien critica además el momento elegido por
la Comisión para poner el texto sobre la mesa; un
momento de fuerte incertidumbre económica.
"No podemos esperar a que la economía europea
florezca para mejorar la situación de las madres
trabajadoras. Lo que se propone en cualquier caso no
es nada revolucionario", le responde desde las filas
sindicales Catelene Passchier, secretaria confederal
del CES, la organización que representa a los
sindicatos europeos, por sus siglas en francés.
Passchier es de las que, como muchos funcionarios
europeos, piensa que la demografía aprieta y que
"las consecuencias de no tomar medidas para la
conciliación serán más perjudiciales a largo plazo.
Aquí de lo que se trata es de que las mujeres tengan
más hijos y que de paso no abandonen sus puestos de
trabajo. Y eso sólo será posible si les damos más
facilidades", concluye tajante.