| Diario de Navarra, 4 abril 2000
Natalidad
JOSÉ
MANUEL CENZANO
Q
QUEDA claro que vivimos inmersos en una terrible paradoja: mientras una
parte del mundo crece tan desmesuradamente que los organismos
internacionales (Unesco, FAO) temen que dentro de unos años no se
puedan producir en el planeta suficientes alimentos para todos, Europa,
España y específicamente Navarra descienden su natalidad hasta cifras
alarmantes que, en cuatro lustros, más de la mitad de sus habitantes
superará la edad de los sesenta años...
A
mediados de este siglo XXI la población mundial alcanzará la cifra de
veinte mil millones, y si no queremos que la hambruna asole a India,
China y algunos países africanos o sudamericanos, que son los que más
se reproducen, habrá que recurrir a tratar plantas con fertilizantes
para multiplicar el número de cosechas, clonar animales para conseguir
carne, producir alimentos transgénicos, planear piscifactorías
marinas...y además planificar un modo de contención de la contaminación,
regeneración de los vertidos, purificación del medio ambiente o, de
otra manera, tendremos un planeta tan sucio que resultará inhabitable.
Pero ¿cómo afectará tanta sustancia tóxica y la manipulación genética
al ser humano?...
Por otra parte, el hecho de que
nuestra zona obtenga el índice de natalidad más bajo del mundo,
acarrea un envejecimiento poblacional acentuado por la mayor esperanza
media de vida que ya supera la de ochenta años para las mujeres y debe
rondar la de setenta y cinco para los hombres. Este incremento de clases
pasivas ¿quién va a sostenerlo?
¿Quién
cotizará para mantener las pensiones? O nuestros jóvenes pierden el
temor y la pereza hacia la procreación o nuestro tiempo de paz y
sosiego en la jubilación va a depender del trabajo que tengan a llevar
a cabo los inmigrantes. En resumen, de aquí a veinte o treinta años,
sobrará mucha gente en una parte de la tierra y faltará en otra. ¡Vaya
paradoja!... para reflexionar.
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