| Heraldo
de Aragon, 8 marzo 2000
Rosario Otegui: "La baja natalidad no es por
la mujer"
DIA
INTERNACIONAL DE LA MUJER. El Día Internacional de la Mujer se celebra
hoy con varios actos, entre ellos las jornadas sobre la conciliación de
la vida familiar y laboral del Instituto Aragonés de la Mujer. En ellas
participó ayer Rosario Otegui, decana de la Facultad de Ciencias Políticas
y Sociología de la Complutense
PREGUNTA.La
diferenciación entre el trabajo público y remunerado como masculino y
doméstico y sin remunerar como femenino va ligada históricamente a las
relaciones socioeconómicas de la era industrial. ¿A qué se debe que
se mantenga?
RESPUESTA.El
modelo está siendo cuestionado. Lo importante de un modelo desigual con
base histórica es que puede modificarse y la suerte es que está
cambiando. Y en esta situación influyen la lucha del movimiento
feminista y el cambio de los modelos económicos y políticos de la
sociedad agrícola e industrial al sector servicios, donde la mujer lo
tiene más fácil.
P.En
los momentos más duros del desempleo, ha salido a relucir la
incorporación de la mujer al trabajo. Ahora se repite con la regresión
demográfica. ¿Qué se puede hacer ante esta situación?
R.Contestar
de manera radical. Los datos son tercos y en los países del norte de
Europa tienen tasas de ocupación femenina y de natalidad más altas que
en España. Aunque es cierta la escasa cobertura de los problemas de
crianza, el problema es otro y no es solamente femenino. Uno de los
factores que más incide en nuestra baja tasa de fecundidad se relaciona
con la precariedad de nuestro mercado laboral. Un estudio de la patronal
europea UNICE dice que si el nivel 100 de flexibilidad laboral es
Estados Unidos, España está en 140 y supera en más de dos veces la
media de la Unión Europea. Las parejas que se incorporan a este mercado
laboral tienen muy difícil planificar su futuro porque los hijos son
para siempre y el trabajo, no.
Trabajo doméstico
P.¿Qué
opina como socióloga sobre la ley de conciliación de la vida familiar
y laboral que se aprobó el pasado noviembre?
R.La
ley reproduce el sistema de reparto de papeles que deja el ámbito
laboral remunerado y público al varón y a la mujer el ámbito privado
y el trabajo sin remuneración. Es una ley fundamentalmente para mujeres
en la que hay un colectivo que tiene que "conciliar" sus
actividades porque unas supuestamente propias, la vida familiar, se
superpone a la actividad laboral. Vuelve a quedar inatacado lo que eufemísticamente
se llama vida familiar. Ha llegado el momento de nombrar las cosas por
su nombre y empezar a dejar de llamar vida familiar a lo que, en
definitiva, es trabajo doméstico no remunerado y por lo tanto no
reconocido.
P.¿Y
que ese trabajo no remunerado deje de ser femenino?
R.Si
bajo el epígrafe de vida familiar, no constatamos la existencia de
muchos trabajos y los revalorizamos en términos de creación de riqueza
y los desgenerizamos, no estaremos más que contribuyendo a mantener
unos estereotipos sociales que atribuyen las tareas de crianza de los
hijos, cuidado de los enfermos o de organización de la unidad doméstica
a la mujer y el mundo laboral remunerado al entorno masculino.
Pensiones
P.¿Cree
que hay que poner sueldo al ama de casa?
R.No
estoy de acuerdo con el sueldo para el ama de casa, sí con las políticas
de jubilación como compensación por el trabajo no reconocido y que
realmente es una fuente, fundamental e indispensable, para el
sostenimiento del modelo económico y social. Sí creo que habría que
pagar pensiones de jubilación, países como Uruguay lo hacen.
P.¿Qué
recomendaría para compatibilizar el trabajo no remunerado y el
remunerado?
R.La
compatibilización pasa por dejar de atribuir lo doméstico a la mujer.
En gran medida depende de nosotras, cuando nuestro compañero nos
pregunta «en qué te ayudo» y contestamos «haz tu cama» o «haz tu
cena» estamos asumiendo ese papel. Hay que cambiar esta atribución,
pero también las estructuras productivas para que la actividad laboral
remunerada permita compaginar mejor los tiempos y los espacios de forma
coherente para todos los sujetos sociales. Desde esta perspectiva, hay
que exigir una cotidianidad más cercana, más humana y más repartida
tanto para hombres como para mujeres. Llegar a un nuevo contrato social
y constituir una nueva ciudadanía, que denote que lo genuinamente
humano es la variabilidad y la diversidad.
P.¿Tiene
sentido organizar jornadas para mujeres sólo había un hombre
durante su conferencia que rozan la catarsis de grupo?
R.Si
tiene sentido porque corremos el riesgo de ir hacia un modelo regresivo
y hay chicas jóvenes que se plantean el volver al modelo tradicional
sin ver los costes de soledad o depresión femenina que envuelve al ama
de casa.
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