El Mundo, 22 marzo 2000

España será el país con más viejos del mundo según la ONU si no sube la natalidad

En el 2050 la población será de sólo 30 millones y el 43% tendrá más de 60 años - Frente a las 4 de ahora, sólo habrá 2 personas en edad de trabajar por cada pensionista, a menos que se atrase la jubilación o se admita una inmigración masiva

La ONU envió ayer un mensaje alto y claro a los países desarrollados cuya población disminuye debido a la baja natalidad. O se abren las puertas a un flujo migratorio que reemplace la fuerza de trabajo perdida, o ya podemos ir pensando en jubilarnos a los 76 años. Empezando por España, donde se estima que en el año 2050 el 37% de nuestra menguada población habrá cumplido los 65 años y un 43% superará los 60.

Fomentar la natalidad a partir de ahora no solucionará el problema, según advierte este informe, realizado por la División de Población de Naciones Unidas. Apenas contribuirá a paliarlo. De este modo, dentro de medio siglo la proporción de personas en edad de trabajar por jubilado se habrá reducido a menos de la mitad. Para mantener el sistema de pensiones, habrá que reducir drásticamente su cuantía.

Europa, Japón y Corea del Sur deberían ponerse en marcha para solucionar este problema lo antes posible, advierte el informe. Sobre todo, porque no todo el mundo desarrollado va a padecerlo. Estados Unidos sigue creciendo, y si en 1995 la Unión Europea superaba la población de este país en 105 millones de habitantes, dentro de medio siglo tendrá 18 millones menos.

La situación dentro de la UE no es, sin embargo, homogénea. Las conclusiones del informe señalan que Italia (41% de la población por encima de los 60 años en el 2050, en el segundo puesto por detrás de España) necesita aumentar notablemente el nivel de inmigración para mantener su actual número de habitantes, mientras que en Francia (30%) y el Reino Unido (31%) se las arreglarían manteniendo el flujo actual. Si hablamos de mantener las cifras de población activa -personas entre 15 y 64 años-, la necesidad de inmigrantes se multiplica.

Para los países que se están quedando sin niños -y sin futuros trabajadores- las alternativas son pocas y muchas de ellas, poco atractivas. Además de elevar la edad de jubilación, habría que recortar las pensiones y los servicios sociales que se financian con las cotizaciones de los trabajadores.

Tomar decisiones

Con las cartas bocarriba, ahora depende de los gobiernos tomar medidas. «La población se ha acostumbrado a ciertos beneficios y estilos de vida», afirmó ayer Joseph Chamie, director de la División de Población. «Cuanto antes se enfrenten a estas cuestiones, más fácil será resolverlas».

El caso italiano, uno de los pocos que analiza en profundidad, es el más parecido a España. La tasa de natalidad es de 1,2 hijos por mujer, ligeramente por encima de la española. De este modo, dentro de 50 años habrá perdido el 28% de su población.

En 1995, cada jubilado era mantenido por cuatro trabajadores. En 2050, la cifra habrá bajado a 1,5, por lo que, según la hipótesis de la ONU, unos 370.000 inmigrantes (6.500 por millón de habitantes, lo que arroja unos 250.000 al año para el caso español) deberían llegar a este país cada año para mantener su población activa en los niveles de 1995.

Y el Gobierno italiano deberá hacerse a la idea de que, dentro de medio siglo, más de las dos terceras partes de su población estarán compuestas por inmigrantes y sus hijos. O eso, o los italianos comienzan a jubilarse, desde hoy, a los 77 años. Y los españoles, igual. El mismo informe señala que aumentar los niveles de fertilidad no solucionaría el problema.

Hay que señalar que para mantener la cifra de población total (activa y pasiva), bastaría con una importación de inmigrantes mucho menor. Claro que esto no garantizaría el mantenimiento del sistema de pensiones. Y mientras Europa se vacía, en los países en vías de desarrollo buscan una válvula de escape a su excesiva población. En la India habitan más de 1.000 millones de personas y la cifra crece minuto a minuto. Y la Unión Europea necesita 674 millones de inmigrantes en los próximos 50 años para que la proporción actual entre trabajadores y jubilados se mantenga. Podría producirse un flujo de inmigrantes brutal que, como reconocen los propios autores del informe, es muy poco probable en la práctica.

¿Quién adopta medidas impopulares?

Una nueva fórmula o un milagro. Los expertos en población de las Naciones Unidas no ven otra solución para mitigar los efectos del envejecimiento galopante que sacude la demografía de los principales países europeos. Y es que, una vez aceptada la idea de que es necesario abrir las puertas del Viejo Continente a miles de inmigrantes que creen riqueza, surgen enormes interrogantes. Es más, en opinión de Joseph Grinblat, uno de los autores del informe de la ONU, opina que es un proyecto «políticamente arriesgado y socialmente inaceptable».

¿Están los europeos preparados para recibir a tal masa de personas de otras etnias? ¿Aumentará el racismo? ¿Entrará en crisis algo tan preciado para los habitantes del continente como su identidad nacional? Al parecer, ningún Gobierno se ha planteado seriamente estos asuntos, pero el problema se agranda cada día y tampoco hay nadie que plantee ideas nuevas.

Grinblat es el primero en reconocer que los gobiernos europeos se enfrentan a un problema complejísimo porque, según dice, tomen las medidas que tomen, éstas supondrán un coste muy amplio y, por ende, impopular.

Por ejemplo, si no se permite la entrada a tantos inmigrantes y se sigue persiguiendo el objetivo de conservar la fuerza de trabajo, Grinblat opina que habría que retrasar la edad de jubilación, disminuir el dinero que reciben cada mes los pensionistas y aumentar las cotizaciones sociales. Es decir, el modelo socioeconómico europeo se hundiría sin posibilidad de reflote. ¿Hay alguien dispuesto a adoptar estas medidas?

[anterior]